Reformas de cocinas en Tarragona
La cocina es la estancia que más se vive y la que peor envejece. La rediseñamos a partir de cómo cocinas de verdad —el recorrido, la luz, dónde dejas las cosas— y la construimos con un solo equipo, del plano al último tirador.
Una cocina se mide en pasos, no en metros
Piensa en una mañana cualquiera: sacas algo de la nevera, lo dejas en la encimera, lo pasas al fuego y cuelas en el fregadero. Ese recorrido lo repites mil veces al año. Cuando la nevera queda tres pasos de más o no hay dónde soltar la sartén caliente, la cocina cansa aunque sea nueva.
Por eso no empezamos por el color de los frentes, sino por ese triángulo entre nevera, fuegos y fregadero. Si esos tres puntos están bien colocados, cocinar deja de ser una carrera de obstáculos. El resto —acabados, iluminación, tiradores— viene después, y luce el doble cuando la base funciona.
Distribución cómoda y un sitio para cada cosa
La frase que más nos repiten al entregar resume bien el objetivo: distribución más cómoda, más espacio de trabajo y más almacenaje. Y casi siempre se consigue sin ampliar un solo metro, solo colocando mejor lo que ya hay:
- Columnas de horno y nevera a la altura justa, para no agacharte con la bandeja caliente.
- Cajones grandes en vez de armarios con puerta: ves lo que tienes de un vistazo y llegas al fondo sin arrodillarte.
- Encimera despejada donde de verdad cocinas, con los enchufes pensados para los aparatos que usas.
- Aprovechar los rincones difíciles —esa esquina muerta, el hueco sobre la nevera— en lugar de darlos por perdidos.
En los pisos del Eixample resolvemos cocinas alargadas y estrechas; en las casas de Els Boscos y Cala Romana, cocinas grandes con isla que se abren al jardín. Cada planta pide lo suyo.
Encimeras, frentes y electrodomésticos
Lo que decides aquí es lo que vas a fregar, apoyar y mirar cada día durante quince años.
- Encimeras: el porcelánico y el cuarzo aguantan cuchillo, calor y manchas sin quejarse; la madera calienta el conjunto pero pide más cuidado. Te contamos la verdad de cada una, no solo la parte bonita.
- Frentes: mate antihuellas cuando en casa hay manos pequeñas, y una placa de gran formato en el salpicadero para no ver juntas detrás de los fuegos.
- Electrodomésticos: inducción, horno a la altura de los ojos y campana con extracción real —clave si abres la cocina al salón y no quieres que la casa entera huela a sofrito.
Compramos con el mismo criterio con el que montamos: marcas con recambio, medidas comprobadas antes de encargar y la plantilla de la encimera tomada sobre los muebles ya instalados, al milímetro.
Enséñanos tu cocina y cómo cocinas de verdad; te proponemos la distribución que te falta.
¿Cuánto cuesta reformar una cocina en Tarragona?
Depende de los metros, del mobiliario y de cuánto haya que mover la fontanería y la electricidad. Para que no te quedes con una cifra al aire, en la guía cuánto cuesta reformar una cocina encontrarás rangos por gama y lo que encarece o abarata cada partida, con un ejemplo de la zona. En la primera visita lo concretamos para tu caso y lo cerramos por contrato.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en reformar una cocina?
Como referencia, entre 3 y 5 semanas de obra si tocamos instalaciones, alicatado y suelo; algo menos si la distribución se mantiene. La clave está en lo que pasa antes: el mobiliario se encarga semanas antes del primer derribo para que llegue justo cuando la obra lo espera y no se quede todo parado a medias.
Quiero abrir la cocina al salón, ¿se puede?
Casi siempre, pero antes hay que mirar dos cosas. Una, si el muro que quieres quitar es de carga: si lo es, se resuelve con un refuerzo, no es un capricho que se salte. Y dos, los olores: hace falta una campana con extracción real, no de catálogo, sobre todo si cocinas a diario. Lo valoramos sobre plano antes de dibujar nada.
¿Cuándo llega la encimera?
La encimera se mide sobre los muebles ya montados, no antes: se toma una plantilla al milímetro y la pieza se corta en taller, lo que suele llevar entre 7 y 10 días. Por eso hay unos días con un tablero provisional. Lo contamos desde el principio y lo metemos en el calendario para que no te pille por sorpresa.
¿Puedo aprovechar los muebles que ya tengo?
A veces sí, y te lo diremos: si los módulos están sanos y la distribución no cambia, renovar frentes, encimera y electrodomésticos puede tener sentido. Pero cuando hay que mover fontanería o electricidad, forzar los muebles viejos a la nueva distribución suele salir más caro que hacerlos de nuevo. Lo miramos contigo, sin venderte obra que no necesitas.
Hablemos de tu reforma.
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